Hay zonas del cuerpo que tienden a oscurecerse poco a poco, aunque no siempre sepamos por qué. El roce continuo de la ropa, la depilación, antiguos granitos, pequeñas heridas o la exposición solar pueden dejar manchas en las axilas, las ingles, la espalda, los glúteos, las rodillas o los codos. A veces desaparecen con el tiempo, pero en otras ocasiones permanecen y hacen que la piel se vea desigual.
QUIERO AGENDAR UNA CITA PARA TRATAMIENTO DESPIGMENTANTE CORPORAL
Un tratamiento despigmentante corporal busca reducir esa acumulación irregular de melanina, favorecer la renovación del tejido y conseguir que la zona tratada se integre mejor con el tono de la piel que la rodea. Para ello, primero debemos averiguar qué ha provocado la mancha, cuánto tiempo lleva presente y a qué profundidad se encuentra el pigmento.
Desde nuestro centro de Llodio atendemos a personas de Álava y Vizcaya que quieren mejorar manchas corporales localizadas mediante un protocolo personalizado. No se trata de aclarar todo el cuerpo ni de cambiar su color natural, sino de trabajar únicamente las zonas alteradas y evitar, siempre que sea posible, que vuelvan a oscurecerse.
Según el origen, la profundidad y la localización de la mancha, el protocolo puede incluir cosmética profesional con activos despigmentantes, una exfoliación controlada o el uso de aparatología específica. No todas las zonas ni todos los fototipos deben tratarse con la misma intensidad.
Estos procedimientos pueden actuar de distintas formas: reduciendo la formación de nueva melanina, favoreciendo la renovación de las células pigmentadas y ayudando a eliminar gradualmente el pigmento acumulado en las capas superficiales.
Los cambios no suelen ser inmediatos. La piel necesita completar varios ciclos de renovación, por lo que la constancia, los cuidados en casa y el control de la causa que originó las manchas tienen tanta importancia como las sesiones realizadas en el centro.
Entre los desencadenantes más frecuentes encontramos:
Antes de comenzar tendremos que identificar la posible causa. Si seguimos irritando o inflamando la zona, la piel puede producir pigmento de nuevo aunque el tratamiento haya conseguido aclararla.
No todas las manchas pueden desaparecer por completo. El resultado dependerá de su profundidad, antigüedad, origen y de la facilidad con la que la piel vuelva a pigmentarse.
En el rostro son frecuentes las manchas solares, el melasma y las marcas posteriores al acné. Además, es una zona expuesta diariamente a la radiación y suele recibir una rutina cosmética más constante.
En el cuerpo, las manchas aparecen habitualmente en áreas sometidas al roce, la depilación, el sudor o la foliculitis. La piel también presenta distinto grosor y ritmo de renovación según la zona. Por ejemplo, no podemos tratar de la misma manera unas marcas en la espalda que el oscurecimiento de las ingles o unas rodillas engrosadas.
Los productos, la intensidad y la frecuencia deben adaptarse a cada parte del cuerpo. Utilizar sin supervisión un despigmentante facial en una zona sensible no garantiza mejores resultados y puede causar irritación, que a su vez genere más pigmentación.
El tratamiento puede ayudar a aclarar las marcas, pero también tendremos que revisar qué está manteniendo la inflamación. Si continuamos utilizando un método de depilación que irrita intensamente la zona, es posible que aparezcan nuevas manchas aunque las anteriores mejoren.
Podemos adaptar el protocolo a la sensibilidad de las ingles y acompañarlo con una rutina domiciliaria suave, evitando exfoliaciones agresivas, perfumes o productos que produzcan escozor. También puede ser conveniente modificar temporalmente el método o la frecuencia de depilación.
La zona íntima externa debe tratarse con especial cuidado. El procedimiento se aplicará únicamente sobre piel adecuada y nunca en mucosas, tejidos irritados, heridas o áreas con una infección activa.
Entre las áreas más habituales se encuentran:
Cada área necesita un protocolo diferente. Las axilas y las ingles son sensibles y están sometidas al roce y la depilación, mientras que los codos y las rodillas pueden presentar una piel más gruesa y seca. En la espalda, en cambio, es frecuente encontrar muchas pequeñas marcas provocadas por antiguos brotes.
Durante la valoración decidiremos qué zonas pueden trabajarse conjuntamente y cuáles conviene tratar de manera independiente.
Cuando el problema principal es el color, un protocolo despigmentante puede ayudar a acelerar la renovación de la piel y reducir progresivamente el contraste de las marcas. Si también existen hoyuelos, zonas hundidas o cicatrices elevadas, necesitaremos valorar otros tratamientos dirigidos a la textura.
Antes de trabajar las manchas conviene controlar los brotes activos. De lo contrario, iríamos aclarando marcas antiguas mientras continúan apareciendo otras nuevas.
También tendremos que revisar los productos utilizados, el sudor, la ropa deportiva y cualquier hábito que pueda favorecer la irritación o la obstrucción de los folículos en la espalda.
El protocolo se organizará habitualmente en varias fases:
No debemos intentar aclarar rápidamente una zona aumentando demasiado la intensidad. Una irritación excesiva puede provocar inflamación y producir justo el efecto contrario: que la mancha se oscurezca todavía más.
También debemos aceptar que algunas zonas del cuerpo son naturalmente más oscuras. Las axilas, las ingles, los genitales externos, los codos o las rodillas no tienen por qué presentar exactamente el mismo color que el abdomen o los brazos.
Durante la valoración diferenciaremos entre una variación normal del tono y una hiperpigmentación que pueda mejorar con tratamiento. De este modo evitamos perseguir resultados poco realistas o aplicar procedimientos innecesarios sobre piel sana.
También influye la parte del cuerpo que tratemos. Algunas áreas se renuevan más lentamente o están expuestas constantemente al roce, la depilación y el sudor, lo que puede retrasar la evolución.
Después de las primeras aplicaciones podemos observar una piel más suave y uniforme, pero el aclaramiento necesita tiempo. Entre una sesión y otra dejaremos que el tejido se recupere y valoraremos su respuesta antes de mantener o modificar el protocolo.
Una vez alcanzada la mejora deseada, será fundamental controlar el desencadenante y mantener los cuidados recomendados. Ningún tratamiento evita que el pigmento vuelva a aparecer si la zona sigue sufriendo inflamación continua.
Será necesario consultar con un dermatólogo cuando una lesión:
Las manchas oscuras y engrosadas en pliegues, por ejemplo, pueden tener un origen diferente al roce y requerir una valoración médica. Tampoco se debe intentar despigmentar un lunar o una lesión cuya naturaleza no esté clara.
Desde nuestro centro de Llodio podemos atender a personas de Álava, el Valle de Ayala, Bilbao y otros puntos de Vizcaya que quieran valorar una hiperpigmentación corporal localizada.
Si consideramos que las manchas pueden tratarse desde el ámbito estético, prepararemos un protocolo y te explicaremos los cuidados necesarios. Cuando observemos alguna característica que requiera diagnóstico, te recomendaremos acudir primero al dermatólogo.
Esta valoración permite trabajar con mayor seguridad y evita aplicar cosméticos o aparatología sobre manchas que no deberían tratarse sin conocer previamente su origen.