Un día te levantas y te miras al espejo, descubriendo que ha aparecido una extraña mancha. Pero, ¿por qué ha aparecido de pronto?
A veces aparecen después de un verano de sol intenso, otras veces surgen tras un brote de acné o simplemente nos saludan una mañana como un recordatorio del paso del tiempo. Recuerda que la piel es un órgano, el más extenso de nuestro cuerpo, y funciona como un diario donde se escribe nuestra historia: lo que comemos, cuánto dormimos, cómo nos protegen las hormonas y, sobre todo, cómo nos ha tratado el sol.
Antes de que empieces a preocuparte y te pongas a buscar que crema antimanchas comprar, tranquilízate. Lo primero de todo es saber que tipo de mancha, para elegir el producto que contenga la fórmula adecuada para tratarla y eliminarla. Para ello, os hemos preparado esta guía en la que veremos los tipos de manchas faciales, porque aparecen y los características de la crema que necesitan para hacerlas desaparecer.
Las manchas no “aparecen porque sí”, sino que el responsable son unas células situadas en la base de la epidermis conocidas como melanocito, y son responsables de la producción de melamina, el pigmento que nos da color y nos protege de la radiación social.
En otras palabras, una mancha es un grupo de melanocitos que se han vuelto “locos” o hiperactivos y están produciendo pigmento de forma descontrolada en una zona concreta.
Pero, ¿qué es lo que las causa?
Sin duda, el principal responsable.
El sol estimula la producción de melanina como mecanismo de defensa. El problema es que ese daño es acumulativo; la piel tiene “memoria” y las manchas que ves hoy pueden ser el resultado del sol que tomaste hace diez años sin protección.
El estrógeno y la progesterona pueden estimular la sobreproducción de melanina. Esto es muy común durante el embarazo (el famoso cloasma o “máscara del embarazo”) o por el uso de anticonceptivos orales.
Cuando la piel sufre una agresión como un grano, una quemadura o nos hacemos un corte, se inicia un proceso de curación que puede dejar una mancha residual. Es lo que conocemos como hiperpigmentación postinflamatoria.
Con el tiempo, la distribución de los melanocitos se vuelve menos precisa y su tamaño aumenta, dando lugar a los lentigos seniles.
Las pieles más oscuras tienen melanocitos más activos por naturaleza, por lo que son más propensas a las manchas persistentes, mientras que las pieles claras suelen desarrollar pecas y lentigos solares con mayor facilidad.
¿Sabías que existen varios tipos de manchas en la cara? De hecho, varían en su color, su forma… Y es muy importante saber identificarlas, para elegir la crema antimanchas adecuada para tratarlas.
Veamos cuáles son y las razones por las que aparecen:
Estas son las más comunes, y hay dos tipos:
Al contrario de lo que se pueda pensar, las manchas rojas de la cara no siempre son pigmentos, a veces pueden deberse a la sangre.
Por ejemplo, lo que se conoce como eritema post-inflamatorio (PIE) ocurre cuando los vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel se dilatan tras una inflamación, como el acné.
También pueden deberse a la rosácea, una afección crónica donde los capilares son más visibles. A diferencia de las marrones, estas manchas suelen reaccionar al calor y al estrés.
En el caso de las manchas blancas de la cara se deben a una falta de pigmento, y tenemos dos tipos:
El cuarto tipo son unas manchas que son de un marrón muy profundo o que parece casi negra, lo que indica que el pigmento está en capas más profundas de la dermis o que hay una concentración masiva de melamina.
Se los conoce como nevus, los clásicos lunares, que tienen forma redondeada. Sin embargo, si una mancha cambia de forma o color, siempre debe ser revisada por un dermatólogo para descartar un melanoma. En cosmética, tratamos las manchas oscuras persistentes como el grado más avanzado de daño solar.
Son el paso previo a las manchas marrones, y aparecen justo cuando el grano ha desaparecido pero la piel aún está en proceso de reparación. Si se protegen del sol, pueden desaparecer solas; si les da el sol, se oxidarán y se convertirán en manchas marrones difíciles de quitar.
Vamos a ser sinceros contigo, no es un proceso “inmediato”, ya que la piel tarda unos 28 días en renovarse y el tratamiento debe aplicarse durante un ciclo regular de unas 8-12 semanas para conseguir los resultados deseados.
No existe una “crema mágica” universal porque cada color de mancha requiere un activo químico diferente. Al comprar crema antimanchas, debes leer la etiqueta y buscar ingredientes específicos. Una crema buena es aquella que combina tres acciones:
Las manchas rojas (PIE) necesitan ingredientes que fortalezcan los capilares y reduzcan la inflamación. No sirven de nada los ácidos muy fuertes aquí.
Quitar las manchas rojas de la cara paso a paso:
Aquí necesitamos “artillería pesada” para romper el cúmulo de melanina y bloquear al melanocito.
¿Cómo debes aplicarla:
Las manchas blancas son las más difíciles porque no hay pigmento que quitar, sino que hay que intentar “recuperarlo” o igualar el tono.
Como aplicarla paso a paso:
Las manchas muy oscuras suelen ser antiguas y resistentes. Requieren una combinación de renovación celular y despigmentación intensiva.
Pasos a seguir:
Es bueno que hayas decido ponerle fin al problema utilizando una crema antimanchas e iniciar el tratamiento, pero de nada va a servir si cuando sales a la calle no tomas las precauciones adecuadas.
Piensa que el sol es el combustible de las manchas. Incluso cuando está nublado o estás frente al ordenador (la luz azul también mancha), tus melanocitos están recibiendo señales para producir pigmento. La constancia es lo que diferencia una piel con manchas de una piel luminosa.
No te desanimes si no ves cambios en la primera semana. Sigue tu rutina, limpia bien tu rostro, elige los activos según el color de tus manchas y, sobre todo, protege tu piel. La ciencia está de tu lado, pero tú tienes que poner la disciplina.