El cuidado de la piel, ¿es una cuestión de vanidad? No, es de salud, pues nuestra piel no se comporta igual a las ocho de la mañana que a las diez de la noche.
Durante el día, esta actúa como un escudo protector frente a la contaminación y el sol, mientras que por la noche se transforma en una fábrica de regeneración de todo el daño que ha sufrido a lo largo del día.
Así que, cuando compramos una crema hidratante facial y otros productos para una rutina facial de día y de noche, no se trata de llenar el estante con infinitos productos, sino de elegir los activos adecuados para cada momento. En este artículo, vamos a desglosar paso a paso cómo diseñar una rutina facial efectiva, diferenciando las necesidades de protección diurna de los procesos de reparación nocturna.
Prepárate para descubrir cómo unos pocos minutos dedicados a tu rostro pueden marcar la diferencia entre una piel apagada y una tez luminosa, firme y saludable.
Ya sea por desconocimiento, o por pensar que tendrá el mismo efecto, hay muchísimas personas que utilizan muchas veces el mismo producto por el día y por la noche, como por ejemplo el antioxidante o una crema hidratante.
Sin embargo, lo único que estás haciendo es tirar el dinero y, en la mayoría de los casos, acabarás perjudicando la salud de tu piel, ya que esta tiene un reloj interno.
Da igual si vas a estar en una oficina o trabajando en casa, durante las horas del día la piel se activa para ser un escudo protector, es decir, entra en modo defensa para protegernos de la radiación UV, la contaminación ambiental, los cambios de temperatura y las radicales libres.
Así que, lo que debes hacer con la rutina facial de la mañana es ayudarla a reforzarla con cremas faciales con antioxidantes, cremas de protección solar… Y, a ser posible, siempre elaboradas con materiales e ingredientes naturales que sean renovadores, como el retinol.
Cuando entramos en la fase de sueño, nuestro cuerpo entra en un estado de “reparación” como si fuera una fábrica que solo trabaja durante las horas que dormimos.
En esta fase, el flujos sanguíneo de la piel aumenta, los poros se relajan y la tasa de renovación celular se multiplica, es decir, la piel aprovecha este tiempo para arreglar todo el daño que ha sufrido durante el día. Así que es el momento de utilizar productos con ácidos exfoliantes, péptidos o retinoides, pues la piel está mucho más receptiva a absorber nutrientes.
Cómo explicaremos un poco más abajo, hay que limpiar bien la piel antes de aplicar cualquier producto. Por la mañana, lo hacemos para eliminar el exceso de sebo, que producimos al dormir, mientras que por la noche es para eliminar tanto la grasa como el resto de los productos que hayamos podido usar a lo largo del día, como por ejemplo el maquillaje o la suciedad que hemos acumulado de la calle.
Evita cometer los errores de muchas personas al pensar que una rutina facial de mañana tiene como objetivo corregir las imperfecciones fruto de la noche.
Esta sirve para preparar y proteger la piel, siguiendo un estricto orden para maximizar la eficacia de cada activo.
¿Qué tu piel está limpia por la mañana? Craso error, ya que durante la noche nuestra piel segrega sebo, eliminando toxinas que se mezclan con los productos que hayas podido usar por la noche, más el polvo que se encentra acumulado en la almohada.
Para hacerlo correctamente, utiliza un limpiador facial que sea suave, adaptado a tu biotipo de piel, es decir, piel grasa, seca o sensible, para retirar las impurezas, pero sin agredir la barrera lipídica.
Una vez que hayamos retirado toda la suciedad del rostro, es el momento de aplicar un tónico facial.
Y no, este producto no solo sirve para refrescar la piel, también ayuda a restablecer el pH (alterado por el contacto con el agua del grifo cuando nos lavamos la cara) y la deja ligeramente humedecida. ¿Cuál usar según tipo de piel? Si es seca, evita los que contienen alcohol y si es grasa, entonces, que tengan principios astringentes suaves.
Una vez que lo apliques, espera unos 30 segundos antes de pasar al siguiente paso.
¿Sabías que la piel del contorno de los ojos es hasta 5 veces más fina que la del resto de la cara? Y, de hecho, carece de glándulas sebáceas, por lo que es la primera zona que muestra signos de fatiga y de edad.
Así que remoja el dedo en el contorno de ojos y coloca pequeños puntitos, del tamaño de un grano de arroz, repartido en manos ojos. Utiliza el dedo anular, que es el que tiene menos fuerza, evitando siempre la zona de las pestañas para prevenir irritaciones.
Una vez que lo coloques, espera 1 minuto para que la piel lo absorba bien.
Pasamos al cuarto paso en el que vamos a utilizar sérum de vitamina C; Un potente antioxidante que neutraliza los radicales libres causados por los rayos UV del sol y la contaminación, revitalizando, unificando el tono y previniendo la aparición de manchas.
Una vez que lo has aplicado, tendrás que esperar cerca de tres minutos para que se asiente correctamente en las capas internas de la dermis de tu rostro.
¿Qué es lo que hace exactamente una crema hidratante? Tras aplicarla, actúa como una barrera que impide que el agua de la piel se evapore, lo que se conoce como perdida transepidermica, nutriendo la nuez y manteniendo su elasticidad durante el día.
Para los que tengáis la piel grasa, aconsejamos una crema hidratante tipo gel-crema, mientras que, si es seca, es mejor texturas que contengan ácido hialurónico o ceramidas. Cuando hayas terminado de aplicarla, espera un par de minutos, es decir, cuando deje de estar “pegajosa”.
Algunos te dirán que puedes saltarte este paso comprando una crema hidratante facial que también contenga nutrientes que te protejan del sol.
Sin embargo, nosotros opinamos que es mejor que sean productos por separado, sobre todo en verano o si pasas mucho tiempo trabajando bajo el sol. Para luchar contra las arrugas, aconsejamos que tengan SPF 50, para trabajar bajo la luz del solo un poco menos de esto.
Una vez que hayas terminado de aplicarla, si vas a maquillarte, espera al menos 15 minutos, para que se fije correctamente a la piel.
Aunque nosotros estemos dormidos, nuestro organismo sigue trabajando, y eso incluye a nuestra piel, que trabaja durante todas nuestras horas de sueño para reparar los daños que haya sufrido durante el día.
Para ayudarla, no solo debemos limpiar toda la suciedad, hay que utilizar activos que estimulen la creación de nuevas células.
Lo primero de todo es limpiar bien la cara, para eliminar cualquier resto de maquillaje y suciedad que hayamos traído pegada de la calle por culpa de la polución.
Si notas la piel muy grasosa, puedes usar un desmaquillante con grasa, ya que de esa forma se puede eliminar, por ejemplo, los restos del protector solar resistente al agua o el maquillaje de larga duración.
Cuando ya hemos eliminado esa capa de “suciedad”, debemos utilizar un limpiador de gel o espuma suave para limpiar el poro de la piel por dentro, retirando los restos del aceite que hayas usado en el paso anterior.
Entre los múltiples productos que puedes utilizar se encuentra el agua micelar, aunque deberás acordarte de aclararla, ya que, si se queda en la piel toda la noche, la puede acabar resecando o irritando.
Aunque muchos te dirán que no, usarlo ayudará a equilibrar el pH tras la limpieza (al igual que por la mañana), y se puede usar uno que contenga ingredientes calmantes como el agua de rosas, para preparar la piel para los próximos pasos.
Si decides usarlo, debes esperar 30 segundos antes del siguiente paso.
Vamos con el paso más importante de la noche, en el que vas a utilizar un humectante facial que sirve para estimular el colágeno y reducir las arrugas.
Como es un producto tan potente, debes esperar a que la piel lo absorba por completo, tiempo que tomará de 3 a 5 minutos. En el caso de usar retinol, la piel debe estar bien seca para que no se irrite tras aplicarlo.
¿También hay que aplicar contorno de ojos por la noche? Por supuesto, solo que en este caso podemos añadir un poco más o un contorno de ojos que contenga más nutrientes. Tras aplicarlo, espera 1 minuto.
¿Existe alguna diferencia con la de la mañana? Por supuesto, y es que la crema de noche es más rica que la del día, pues tiene la función de sellar los activo de sérum y evitar que la piel pierda agua durante las horas de sueño.
Una vez aplicada, debes esperarte entre 15 a 20 minutos para que la piel la absorba por completo. Si te acostases inmediatamente, la mayor parte se pegará a la almohada y no habrá valido de nada.
Al igual que todos somos diferentes, nuestra piel también lo es. No es lo mismo la rutina que deberás seguir en un día normal de trabajo que si has ido al gimnasio o has salido de fiesta.
Veamos algunas situaciones:
En aquellos días en los que no dispones de mucho tiempo, porque vais apurados para llegar al trabajo o estáis agotados, podemos reducirlo todo a tres pasos:
Debido a las sales, el sudor irrita la piel, así que cuando llegues a casa asegúrate de limpiarte bien la cara (o hazlo en el gimnasio).
Nuestro consejo es que cuando vayas a entrenar lleves un neceser con un limpiador suave, o agua micelar. Lávate bien la cara al terminar de hacer ejercicio, para evitar que el sudor obstruya los poros, y aplica una crema hidratante facial ligera. Espera unos minutos y luego ponte el protector solar antes de salir a la calle.
Coger la rutina facial de noche es la más complicada, porque es cuántas menos ganas tenemos de hacer nada y solo nos apetece estar en el sofá o irnos a dormir.
Nuestro consejo es que la rutina de la noche la hagas nada más llegar a casa o cuando hayas terminado de cenar. Así, mientras estás entretenida mirando la televisión, el móvil o relajándote en el sofá, tu piel irá absorbiendo poco a poco los productos y te podrás acostar sin miedo a que se quede en la almohada.
Sí, los cambios de temperatura también afectan a la rutina facial que debemos seguir. Por ejemplo, en invierno la calefacción y el frío resecan la piel, así que hay que usar una crema hidratante más nutritiva o usar un aceite facial al final de la noche.
En cambio, durante el verano, la piel aumenta la producción de grasa, así que tenemos que usar texturas tipo gel que sean ligeras y no nos dejen en la piel una sensación pegajosa.
Del mismo modo que no todos los días nos levantamos llenos de energía, habrá días que verás que tu piel está más irritada o enrojecida. En estos casos, solo debes utilizar hidratantes para calmarla, eliminando los activos fuertes como el retinol o productos ricos en ácidos.